Las políticas contra la inmigración de la Administración de Donald Trump han causado un cambio radical en el flujo migratorio del continente americano. El viaje hacia el país rico del norte ya no es tan prometedor y los migrantes han cambiado de rumbo para viajar hacia el sur, un fenómeno conocido como migración inversa. Entre enero y julio de este año, unas 14.000 personas han retornado desde México y Estados Unidos, en su mayoría de nacionalidad venezolana, que huyeron de las prolongadas crisis económicas, sociales y políticas de su país solo para encontrarse con que ya no son bienvenidos.

Así lo revela un informe reciente presentado por los Gobiernos de Colombia, Panamá y Costa Rica en colaboración con la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, basado en 182 testimonios directos de personas migrantes en tránsito inverso. “Es hora de volver, el sueño americano no era así”, es una de las declaraciones escuchadas a uno de los entrevistados que ilustra el sentimiento de quienes dan la vuelta para volver sobre sus pasos.

La cruzada antiinmigrante del Gobierno de Trump, que prácticamente ha cerrado la frontera para la llegada de solicitantes de asilo y tiene como objetivo conseguir la mayor deportación de la historia, es la principal causa del retorno de los migrantes. La inseguridad, violencia, secuestros y otros abusos sufridos en el tránsito migratorio también ha incidido en los motivos, así como la falta de accesos a servicios y asistencia durante el viaje.