Mi hija lleva un tiempo pidiendo no ir acompañada a la escuela, y yo me muevo entre que al hacerlo será más responsable y el miedo a que en el camino haya riesgos

Mi hija de 10 años lleva meses pidiendo ir sola al colegio. Y cuando digo pedir, me refiero más bien a una exigencia indignada porque, según dice, todas sus amigas van solas. Pero a la que te pones a investigar, quizás son solo un par las que van sin sus padres, y es porque viven solo a dos calles de distancia y esto implica un único semáforo sin coches que giren.

Por estadística y recomendaciones de expertos, entre ellos la Asociación Española de Pediatría, la media de edad con la que empiezan a ir sin padres al centro escolar es de 10 u 11 años. Pero claro, por mucho que la educación vial sea la misma, la situación cambia mucho dependiendo de la madurez de la criatura, su nivel de atención al entorno, o lo complicado que pueda ser ese entorno. Alguien que viva en un pueblo y cerca del colegio, en principio, lo tendrá más fácil que quien deba caminar media hora, atravesando calles poco habitadas o con mucha circulación.

Y claro, entre el padre hiperprotector y el descerebrado que le dice que sí a todo a un menor que aún no está preparado para los retos del día a día hay un término medio, que es el que buscamos la mayoría. Criar sin apretar la mano ni sin abrirla demasiado para que el pájaro salga volando y se salte un semáforo…