El presidente de Estados Unidos participa por sorpresa en la conferencia de prensa semanal de la portavoz, Karoline Leavitt

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, empezó el martes, día del primer aniversario de su regreso al poder, poniendo patas arriba el orden mundial, como es común en él, con una serie de mensajes en Truth, y tenía previsto terminarlo viajando por la noche (hora de Washington) rumbo al Foro Económico de Davos, enclave suizo en el que cada año se reúne los poderes económico, político y tecnológico mundiales. A mitad de la jornada, Trump aún tenía una sorpresa preparada: una comparecencia en la Casa Blanca, no anunciada, junto a su portavoz, Karoline Leavitt, que advirtió poco antes en X de que su intervención semanal ante la prensa tendría esta vez “un invitado muy especial”.

“Hemos hecho más que ninguna Administración previa a esta”, dijo Trump al principio de su intervención, que empezó con casi una hora de retraso y en un tono extraño. El republicano hablaba desdeñoso y despacio, sin aparente guion, mientras barajaba unos papeles con fichas policiales de presuntos delincuentes de Minnesota (“en muchos casos, son asesinos, capos de la droga, traficantes”, dijo), y aprovechaba para atacar a algunos de sus enemigos y repetir mentiras como la que sostiene que los demócratas le “robaron” la elección de 2020.