La familia de Jesús Saldaña García, de 30 años, mantenía un hilo de esperanza porque permanecía desaparecido
La búsqueda de Jesús Saldaña García, malagueño de 30 años, se mantuvo viva hasta la tarde de este martes, cuando llegó la confirmación de que pasaba de estar desaparecido a ser uno más de los 42 fallecidos en el choque de trenes de Adamuz (Córdoba). Su fotografía, sonriente con el pijama verde, en el Hospital de La Paz de Madrid, donde ejercía como cardiólogo, rodó por las redes sociales desde horas después del fatal siniestro. “No hemos podido localizarlo en ningún hospital y agradeceríamos cualquier información que pueda ayudarnos”, anunciaban sus familiares y allegados en las redes sociales aportando el teléfono móvil de un familiar.
“Hemos peregrinado por todos los hospitales de Córdoba y no aparece ingresado nadie con su nombre”, explicaba su hermana, Natalia Saldaña, la noche del lunes en Hora 25. “Soy médico y toda mi red de compañeros estamos buscándolo intensivamente por si hubiera algún paciente de sus características sin identificar”, añadía.
Natalia contaba en antena que, cuando se enteraron del accidente, llamaron insistentemente al teléfono de su hermano Jesús y contestó otra pasajera. La mujer estuvo en contacto con la familia tratando de encontrar al desaparecido, al que describían sus familiares sin éxito. Finalmente, la familia pudo recuperar el móvil. “Tenemos su móvil pero no le tenemos a él”, se lamentaba Saldaña.











