El hombre trabajaba en la cafetería del Alvia siniestrado en Adamuz y su familia siguen buscándolo: “¿Por qué tiene que ser todo tan lento?“

La familia espera y desespera sin noticias de Agustín Fadón, que trabajaba en la cafetería del Alvia siniestrado el domingo. Si lo encuentran con vida, será la segunda vez que el hombre se salva de un fatídico accidente de tren. En 2013 tenía que viajar en los convoyes que se salieron de la curva de Angrois, camino de Santiago de Compostela, pero cambió su turno a otro compañero, que perdió la vida. Esta vez estaba empleado en la cafetería del Alvia y unos minutos antes del descarrilamiento comunicó a su compañero que salía un momento al baño. Desde entonces, no se tienen noticias de él.

Mide 1,70, tiene el pelo oscuroy barba; estudió para sobrecargo de vuelo y consiguió empleo en la empresa de restauración de Renfe, Serveo. Tiene 39 años y la noche que su tren se estampó contra los dos vagones de otro, él estaba trabajando en la cafetería del Alvia 2384; unos minutos antes del choque letal que segó la vida de al menos 42 personas, Fadón le dijo a un compañero que se ausentaba unos minutos para ir al baño, en el vagón número 2. A la familia la devoran las horas: “Es una incertidumbre que te mata”, cuenta su hermana María del Mar.