El Ayuntamiento de Aljaraque confirma el fallecimiento de los padres, un hermano y un primo de la pequeña de seis años, que fue encontrada deambulando sola por las vías
La noche del descarrilamiento de los trenes Alvia, dos de los profesionales que trabajaban en las tareas de rescate encontraron a una pequeña de seis años que deambulaba entre los amasijos de hierros. Era uno de los cinco miembros de la familia Zamorano Álvarez que viajaba en uno de los primeros vagones del Alvia siniestrado. La noticia de su localización pilló a su abuela en la estación de tren de Huelva a donde había acudido para recibir noticias sobre el paradero de sus allegados y colmó a los suyos de esperanza ante la posibilidad de que sus padres, Félix y Cristina, su hermano Pepe, de 12 años y su primo, también Pepe, se hallaran entre los supervivientes. Este lunes, a primera hora de la tarde, la ilusión se desplomaba de golpe al certificarse la identificación de los cadáveres de os otros cuatro miembros del clan familiar.
Este inesperado desenlace es solo la antesala de las múltiples tragedias para las que se preparan los onubenses cuyas perspectivas de un desenlace más o menos optimista se achica conforme suben el número de muertos y pasan las horas sin tener noticias de las personas desaparecidas. Es lo que el portavoz de los Zamorano Álvarez se negaba a asimilar durante la mañana, cuando a las puertas del Hospital Reina Sofía de Córdoba, se lamentaba ante los medios de comunicación de la falta de noticias de sus allegados.









