El ingeniero lanza el nuevo proyecto Manhattan de EE UU, que quiere duplicar la productividad de la investigación del país, e insiste, pese a los recortes y despidos: “Trump cree en la ciencia”
Darío Gil estaba en uno de los lugares más remotos del planeta cuando le llegó la noticia. Se encontraba supervisando el trabajo de investigadores estadounidenses en la Antártida como director del National Science Board, hace justo ahora un año, cuando recibió la confirmación: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le había nombrado subsecretario de Ciencia e Innovación en el Departamento de Energía. Es el español con más peso en la corte de Trump. ...
“Darío es un empresario y científico brillante”, proclamaba el presidente el 16 de enero del pasado año en su red social, Truth. Gil (Murcia, 50 años) pasó 22 años en IBM y llegó a uno de los puestos más importantes en esa compañía, el de director mundial de investigación. Pero mucho antes de eso, cuando era niño, Gil viajó a Estados Unidos como estudiante de intercambio durante su último año de instituto. “La experiencia cambió el rumbo de mi vida”, explica, en una carta que escribió en noviembre a la comunidad científica estadounidense. “Me enamoré de América y comencé un viaje de una década que me llevó desde el instituto Los Altos High School hasta obtener un doctorado en el MIT. La chispa de descubrir y construir cosas nuevas nunca me ha abandonado”, cuenta.






