El astrofísico estadounidense Claude Canizares dice que debería apellidarse Cañizares con eñe, como su padre, un médico cubano que emigró a Francia en los años treinta del siglo pasado, y después se asentó en Estados Unidos. Este científico tiene ahora 80 años, 50 de ellos en activo como astrofísico del Instituto de Tecnológico de Massachusetts, una de las mejores universidades del país, de la que fue director de investigación científica y vicedirector. Canizares codirige el telescopio espacial Chandra de la NASA, que este año cumple 26 años en operación. El instrumento puede tener los días contados por el brutal recorte del 50% que planea el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la agencia espacial estadounidense.
Canizares es uno de los más de 300 firmantes de una carta publicada esta semana que alerta de las consecuencias “catastróficas” que tendrán estos recortes, que no tienen precedentes en la historia del país.
Trump no solo ha atacado a la NASA. También a los Institutos Nacionales de Salud, el mayor organismo de investigación biomédica del mundo, la Fundación Nacional de Ciencia, la Agencia Nacional Atmosférica, la Agencia de Protección Medioambiental y a alguna de las mejores universidades del país, donde se prevén cientos de despidos y recortes en sus presupuestos que harán peligrar el dominio estadounidense de la ciencia mundial.






