El murciano firma un laborioso triunfo contra Walton y defiende a su preparador, un hombre de confianza y de perfil bajo por el que siente debilidad: “Es el mejor”
Casualidades o no, el día tenístico nacía este domingo acompañado de un enigmático mensaje desde Villena (Alicante), donde Carlos Alcaraz forjó durante seis años, bajo las directrices de Juan Carlos Ferrero, el campeón que es hoy: “Primero de todo, quería agradecer a todos el montón de mensajes que he recibido durante el mes de diciembre. No esp...
eraba tantísimos mensajes de cariño y apoyo, de verdad que lo agradezco un montón”. “Estoy muy contento de estar más tiempo en casa, en la academia, con mi familia. Siempre es de agradecer después de tanto viaje y tanto tiempo fuera”. “Pasado un tiempo, seguro que me entran ganas de volver al circuito. Os iré contando nuevos proyectos que me salgan durante el año”.
Las palabras del técnico, difundidas por medio de un vídeo en sus redes sociales, precedían al triunfo del murciano en su estreno en el Open de Australia frente al local Adam Walton; un episodio laborioso (6-3, 7-6(2) y 6-2, en 2h 05m) que le guía hacia al cruce de mañana contra el veterano Yannick Hanfmann (34 años, 102º del mundo) y que reafirma su hasta ahora excelente manejo en los debuts de los grandes torneos. Al igual que Arthur Ashe, Björn Borg y Rafael Nadal, el murciano ha firmado un pleno (20 de 20) que en su día no lograron concretar gigantes como Djokovic o Federer, ni ahora tampoco Jannik Sinner. Satisfecho, Alcaraz apreciaba el trabajo bien culminado y tras la intervención en la pista, se pronunció en la sala de conferencias.






