El canadiense, que dejó antes de la Vuelta la estructura liderada entonces por el sionista Sylvan Adams, rompe su silencio en esta entrevista antes de volver a sentirse deportista con el Lidl-Trek
En Girona, allí donde el pelotón se resguarda estos días de las nevadas que impiden rodar bajo el gélido invierno andorrano, el flexo dibuja un brillo especial en la mirada de Derek Gee al hablar del Giro de Italia, la carrera en la que se presentó al mundo y a la que volverá esta primavera para aspirar al podio con los colores de su nuevo equipo, el Lidl-Trek de Juan Ayuso. Antes, el de Ottawa, 28 años, ha trabajado mucho para liberarse de un calvario que amenazó con terminar carrera antes de tiempo.
El pasado agosto, en plena escalada de violencia en la franja de Gaza, Gee anunció su irrevocable marcha del Israel Premier-Tech, equipo del primer escalón mundial con el que tenía contrato hasta diciembre de 2028. Dirigido por el multimillonario Sylvan Adams, sionista, parte activa del establishment judío e íntimo amigo del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el conjunto ciclista demandó a Gee por lo que consideraban una violación del contrato, reclamándole 30 millones de euros por daños y perjuicios.






