VUELTA A ESPAÑAETAPA 14

Primero fue un parón de 10 minutos provocado por las protestas en favor de Palestina y en contra del genocidio israelí, tan presentes en la Vuelta a España que en Bilbao, un par de días antes, se decidió adelantar la meta tres kilómetros para evitar los disturbios con la Ertzaintza. Después llegó la exhibición del UAE, que logró el triunfo de la etapa con un Marc Marc Soler que hizo la fuga de la fuga, y, por detrás, erosionó al pelotón en las subidas para que Almeida probara a Vingegaard. No le llegaron las fuerzas, pero sí a Soler.

En el puerto de Avilés, custodiado el mar por un par de remolques —uno se llama Salvador Dalí, quizá para cerrar el círculo en esta Vuelta, que pasó por Figueres y partió incluso desde el Museo del célebre artista del surrealismo—, fueron llegando uno a uno los autocares de los equipos. Astana, Burgos, Lotto, Visma, UAE y… Otro indefinido. O casi. Porque se sabe que es el Israel-Premier Tech porque todavía porta una Estrella de David disimulada, con colores y sin completar, logo del equipo. Pero como las protestas en favor de Palestina se han multiplicado y repercuten en el devenir de la competición, el equipo de Sylvan Adams decidió borrar la referencia al país en los maillots de los ciclistas, de igual modo que hizo con anterioridad en el autocar del equipo y los coches, también en los uniformes de los trabajadores. Una medida que subraya su voluntad férrea de competir, oídos sordos a la organización y al pelotón, que señalan que todo sería más tranquilo sin ellos. “Que se pongan en nuestra piel…”, defiende Óscar Guerrero, director deportivo del equipo, que también explica que si se van de España ahora deberán hacer lo mismo en el resto de las competiciones. Y, por ley y por derecho, también por puntos, el equipo se ha ganado su lugar en la élite.