El belga, que contagia su ambición y fue segundo en la primera etapa de la Volta, explica el cambio de rutina de entrenamientos con su equipo
Hubo llamadas al ejército español por si era necesario un rescate y hasta se solicitaron helicópteros a Red Bull, la marca que patrocina al Bora, por si debían evacuarlos a tiempo. Por suerte, no fue necesario, pero el susto del equipo ciclista, que estaba en el Teide acabando la concentración en altura, fue morrocotudo por la borrasca Thereshe, que traía consigo precipitaciones abundantes y nieve en las cumbres, al punto que por dos días nadie pudo subir ni bajar al volcán tinerfeño. “¿Qué podemos hacer? ¿Alguien sabe como llegar al aeropuerto?”, escribió en las redes sociales Oumaïma Rayane, influencer y mujer de
_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/noticias/remco-evenepoel/" data-link-track-dtm="">Remco Evenepoel (Aalst, Bélgica; 26 años), fichaje estelar del Bora en este curso. Urgía el traslado para llegar a tiempo a la Volta a Catalunya, siguiente parada del calendario del belga. “Fue un poco estresante, pero sobre todo para el personal del equipo, que tenían que meter todo el material en las camionetas en un par de horas, que era el margen que teníamos para salir del hotel. Yo me mantuve en calma y por suerte ya estoy aquí y no me he perdido entrenamientos, que era lo más importante”, reflexiona Remco Evenepoel un día antes del certamen alrededor de unos pocos periodistas entre los que se encontraba EL PAÍS. Y, precisamente, los entrenamientos, dice, es lo que le han dado alas. Como Red Bull.






