El republicano no ha hablado de una intervención similar a Venezuela, sino de un colapso por falta de apoyo externo
El exdirector de discursos de la Casa Blanca, Marc Thiessen, lanzó hace unos días en X una provocación: “El régimen cubano ha sobrevivido a todos los presidentes desde Eisenhower. ¿No sería maravilloso si esa racha terminara con Donald Trump?” Trump compartió el mensaje en su red, Truth Social. Alguien más puso a circular una foto del republicano fumando un tabaco en las inmediaciones de La Habana Vieja. Trump compartió la foro. Cuando otro usuario de redes sociales jugueteó con la idea de que el secretario de Estado, el cubanoamericano Marco Rubio, pudiera convertirse en el próximo presidente de Cuba, el estadounidense reposteó y dijo: “¡Me suena bien!” Trump, en gestos tan políticos como millennials, ha manoseado la posibilidad de desestabilizar el castrismo, pero sin replicar la estrategia que utilizó para sacar a Nicolás Maduro de Venezuela.
Luego de la captura de Maduro, en un operativo que dejó 32 militares cubanos, Estados Unidos disminuyó el número de tropas frente a las costas del Caribe venezolano. Al mismo tiempo, reubicó los buques anfibios USS Iwo Jima y USS San Antonio en el Atlántico, frente a la costa norte cubana. El propio Trump, sin embargo, ha dicho que no considera que haga falta una operación militar para terminar con el Gobierno de La Habana.









