En la isla ya se ha empezado a sentir la falta de su aliado Venezuela, ahora que Washington apuesta con más fuerza por la asfixia económica del país caribeño

El presidente Donald Trump ha vuelto a hablar sobre Cuba, el país que podría ser otro de sus objetivos tras la captura de Nicolás Maduro a inicios de este mes. “Cuba fracasará muy pronto”, dijo el martes ante un grupo de periodistas en Washington. “Cuba es una nación que está muy cerca del colapso”. Aunque nadie de su Administración ha hablado con claridad sobre cuál es el plan que amasan con la isla, todo apunta a que están apostando por una asfixia económica. “Recibían dinero de Venezuela. Recibían petróleo de Venezuela. Ya no lo recibirán más”, añadió el mandatario.

El Gobierno de Miguel Díaz-Canel, que lleva al menos cinco años arrastrando con la peor crisis desde la Revolución en el poder, dejó de recibir petróleo desde la emboscada militar a Caracas orquestada desde Washington. En la isla ya se ha comenzado a sentir la pérdida de los al menos 35.000 barriles diarios del combustible venezolano que llegaban a La Habana. Los apagones se han intensificado, sumando hasta más de 20 horas sin luz eléctrica, varias gasolineras se mantienen cerradas, hay largas filas para acceder al diésel y los precios se han disparado en el mercado informal, donde un litro puede hasta costar unos 1.500 pesos cubanos (tres dólares), cuando antes se ofertaba por la mitad.