Los estrenos en solitario de Leire y Andy con pullas subrepticias a sus ex (La Oreja de Van Gogh y Lucas) o ‘La perla’, de Rosalía, consolidan una moda de canciones eficaces para la dialéctica del ‘salseo’, de viralidad garantizada

Durante la pasada década, Andy & Lucas lograron mayor notoriedad por sus polémicas que por sus canciones. Desde que en 2010, con el apoyo de la familia, dedicaran a la desaparecida Marta del Castillo el tema Pido la palabra, el dúo empezó a exhibir en sus conciertos imágenes de otras víctimas como Diana Quer o Gabriel Cruz junto a mensajes como “Justicia ya”, hasta que la madre del último, en un comunicado, solicitó a los músicos que dejaran de usar el rostro de su hijo. La reacción de Lucas fue sorprendente: malhumorado y en vídeo, el gaditano afeó a la madre del niño asesinado su petición, así como una supuesta preferencia de ella por hacerse “fotos con los políticos”. En 2018, de nuevo, Lucas provocó un escándalo en un pueblo de Granada al acusar desde el escenario a la concejala de Festejos de ser una “mamarracha” e ir “ciega perdida”, después de que, según la alcaldesa, el Ayuntamiento rechazara cerrar dos baños públicos para ellos.

Rehabilitados por la nostalgia milenial, el grupo viviría un inesperado resurgir cuando, en 2023, anunció su disolución en El hormiguero y la gran acogida del público condujo a dos años de gira de despedida. Las polémicas se aceleraron. Aparte de la rinoplastia fallida de Lucas que tanto dio para hablar y elucubrar, las antes veladas tensiones entre el dúo se volvieron explícitas, con una pelea tras un concierto (primero negada y luego admitida), declaraciones cuestionando la capacidad de Andy para entender la economía del conjunto o la revelación de que dicho compañero era asalariado del otro. El pasado noviembre, un mes después del último concierto, la guerra continuaba: Andy estrenaba Marioneta, debut en solitario, con letra en primera persona sobre alguien liberado de una larga relación tóxica con una persona “egoísta” –cuyo género nunca se especifica– que le hacía sentirse manejado y despreciado.