“Lucas, de Andy y Lucas, se sincera sobre su relación con Andy”, se titula el segundo capítulo de la nueva entrega de Me quedo conmigo, el programa de Mediaset Infinity en el que distintas personalidades “se enfrentan a los aspectos que no les dejan avanzar en la vida con la ayuda de una psicóloga”, según se anuncia. El nuevo invitado es Lucas González, el cantante gaditano, de 42 años, que es la mitad del dúo formado junto a Andrés Morales (Cádiz, 43 años), más conocido como Andy, que alcanzó la fama a principios de los 2000. Y tal y como anticipa el lioso título del episodio, Andy es uno de esos aspectos que no le dejan a Lucas avanzar en su vida.
Según contó Lucas durante los casi 40 minutos de programa, estrenado el pasado 10 de septiembre, uno de los problemas principales que ha tenido con su compañero durante su carrera conjunta de dos décadas ha sido la presión a la que él se ha visto sometido después de asumir la responsabilidad económica del grupo desde sus comienzos. “Le dije a Andy que iba a ser yo el empresario porque era el más solvente. Yo puse el dinero y desde entonces lo llevo todo: pago a los músicos, al propio Andy, gestiono el merchandising, hablo con el representante...”, comenzó a explicar. Y justificó el echarse todo este trabajo encima argumentando que su supuesto amigo no era apto para llevar a cabo ese trabajo. “No tiene esa disciplina. No vale para hacer eso. Es como si yo intento ser cámara, pues no valgo. No quiero dejarlo por los suelos, pero es que no”, señaló el cantante de Tanto la quería o Son de amores.






