‘Lux’, lo nuevo de la artista catalana, propone un rupturismo que antes ya experimentaron otros creadores intrépidos como David Bowie, Taylor Swift, Neil Young o Camarón
Puede que algunos devotos recalcitrantes de Motomami (2022) también lleven todo el fin de semana levitando —espiritual y musicalmente— con los 18 cortes de Lux, pero de entrada Rosalía no se lo ha puesto fácil a sus seguidores. El nuevo álbum de la catalana supone un giro estilístico entre sustancial y radical respecto a su antecesor, lo que da pie a un de...
bate suculento: ¿pueden gustarle al mismo oyente dos trabajos tan diferenciados, aunque su firmante sea la misma y no haya transcurrido demasiado tiempo entre ambos?
Lo cierto es que Rosalía ha emprendido un camino valiente y pondrá durante estas próximas semanas a prueba la incondicionalidad de sus fans (¿puede alguien entusiasmarse de la misma manera con Despechá y con Berghain, cuyo parecido se asemeja al del huevo y la castaña?) y los nervios de su entorno empresarial y discográfico, que quizá habrían preferido una evolución artística más paulatina. Pero no, la autora de Sauvignon blanc, tan atildada y ampulosa que recuerda a Céline Dion, no es la primera que cambia bruscamente de carril. He aquí 20 ejemplos memorables en la historia de la música popular en la que sus protagonistas decidieron modificar de manera significativa el guion preestablecido. O, dicho de otra manera, 20 discos sucesivos que se parecen más bien poco entre sí.







