Los fondos de inversión libre son más opacos y exclusivos pero pueden emprender estrategias más arriesgadas que los fondos convencionales
Los fondos de inversión libre cerraron 2025 por todo lo alto. Esta tipología de producto financiero (hedge funds, en la jerga) concluyó el año con un récord de patrimonio, al superar por primera vez los cinco billones de dólares (4,3 billones de euros) de activos gestionados. Y con una rentabilidad media anual del 12,8%, el mejor dato en 15 años.
Los hedge funds, denominados también fondos de cobertura, son un tipo de vehículo de inversión en el que el gestor tiene una amplia discrecionalidad para invertir. A diferencia de los fondos convencionales, en los que hay estrictas reglas de concentración (para que no esté todo el dinero invertido en un puñado de acciones) y de apalancamiento (también para mitigar riesgos si las apuestas resultan fallidas), en los fondos de inversión libre apenas hay restricciones. Esa ventaja tiene su contrapartida: son productos mucho más opacos, puesto que la firma no tiene por qué revelar casi nada de sus posiciones y su estrategia. Además, al ser más arriesgados y complejos, su acceso está muy limitado. Solo pueden suscribirlos inversores profesionales o cualificados.








