Este árbol puede llegar a los 30 metros de alto y suele habitar en las montañas. Sus hojas, aunque son cortas y densas, tienen cierto tacto pinchudo

La península Ibérica es un joyero que cobija auténticas alhajas vegetales, con muchísimas plantas nativas y con más de mil endemismos, que son aquellas especies circunscritas a una región determinada, fuera de la cual no crecen. Por poner un ejemplo del reino animal,

ttps://elpais.com/estilo-de-vida/2023-01-14/la-belleza-y-esplendor-de-un-jardin-tambien-es-posible-en-invierno.html" data-link-track-dtm="">más divulgado que el de las plantas, el lince ibérico sería uno de los endemismos que se pueden encontrar en España.

En el terreno arbóreo, varios son los endemismos de los que gozar en la península, como el arce de España (Acer granatense), que se encuentra en las serranías desde Barcelona hasta Málaga. La perla de este selecto grupo de plantas exclusivas de considerado tamaño podría ser el pinsapo (Abies pinsapo), un gran abeto de hasta 30 metros de altura, que habita exclusivamente en montañas gaditanas y malagueñas: principalmente en la Sierra de Grazalema, en Sierra Bermeja y en la Sierra de las Nieves, donde se asienta entre los 1.000 y los 1.800 metros de altitud, lo que lo convierte en todo un amante de los vientos serranos.