Un grupo de colombianos trató con Washington para rebajar la tensión con la oferta de mediación de Qatar

Gustavo Petro y Donald Trump, dos presidentes explosivos y antagónicos, hicieron las paces este miércoles después de cuatro meses de insultos, amenazas y declaraciones incendiarias. La reconciliación duró 55 minutos, lo que se alargó la primera llamada entre el presidente de Colombia y el de Estados Unidos. Bajaron el volumen, quedaron en verse en Washington y, por unas horas, todo pareció en calma. Petro celebró la llamada ante una multitud en una concentración en Bogotá, visiblemente eufórico. “Colombia puede dormir tranquila”, dijo. El próximo capítulo será en la Casa Blanca.

Por una vez, hablaron sin aspavientos del asunto que más obsesiona a Trump y con el que el magnate ha justificado bombardeos a más de 30 narcolanchas, las sanciones a Petro y buena parte de sus ataques a Venezuela: el narcotráfico. Petro intentó convencer a Trump de que su gestión contra el tráfico de drogas no es tan desastrosa como él cree. El presidente de Colombia aprovechó para ofrecerse, una vez más, como mediador con Venezuela, un papel que ha intentado asumir en repetidas ocasiones sin demasiado éxito. Según lo que ha trascendido, Trump esquivó el tema. Aun así, la cancillería colombiana acaba de anunciar que la nueva presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, hará una visita oficial a Bogotá.