Una regulación más dura del crédito al consumo es imprescindible para defender a los clientes más vulnerables

El Consejo de Ministros aprobó ayer un anteproyecto de ley que transpone la directiva europea de crédito al consumo para crear herramientas ante los abusos de un sector cuya relevancia en las economías familiares ha ido creciendo en los últimos años. España era la única de las grandes economías de la zona euro que no había adoptado esta norma...

tiva, que, según los expertos, avanza significativamente en la protección a los consumidores. El objetivo es proteger a las familias, especialmente las más vulnerables, que dependen de créditos pequeños con elevados intereses para poder hacer frente a gastos extraordinarios.

El crédito al consumo se concede para financiar pequeñas compras, por ejemplo, electrodomésticos o viajes. Tradicionalmente en manos de los grandes bancos y un puñado de entidades especializadas —muchas de ellas relacionadas con grandes empresas de la distribución—, durante la última década cada vez más empresas, muchas de ellas online, ofrecen crédito a muy corto plazo e intereses altísimos (en algunos casos, a tasas superiores al 3.000% anual). El anteproyecto crea dos nuevas figuras legales para acoger a esas empresas y las pone a todas bajo la misma obligación de registro y supervisión del Banco de España. El cambio más visible de la nueva ley es que, por primera vez, se limitan los intereses que se pueden cobrar a la hora de pedir un préstamo. La referencia está basada en la Tasa Anual Equivalente (TAE), que indica el coste efectivo del crédito e incluye comisiones y gastos. El coste máximo se fijará tomando como referencia el tipo medio del crédito al consumo publicado por el Banco de España, más un margen adicional en función del importe del préstamo.