La manera de hacer la pedagogía necesaria para un cambio de prioridades de este calibre es darle publicidad y explicar las decisiones
El año 2025 ha marcado un punto de inflexión en el gasto militar en España, fruto de los compromisos internacionales del país y en medio de una oleada global de rearme e inversión en seguridad derivada de la inestabilidad geopolítica y, especialmente, la vuelta de la guerra a Europa con la invasión rusa de Ucrania. A lo largo del año, el Gobierno ha ido aprobando p...
lanes y ejecutando partidas para alcanzar la meta del 2% del PIB en gasto en Defensa comprometida con la OTAN, cuatro años antes de lo previsto. Pero el camino seguido para aprobar y ampliar este gasto ha sido, en demasiadas ocasiones, un ejercicio de oscurantismo institucional contrario a los usos democráticos que nada aporta a la pedagogía que se le debe a la ciudadanía para un cambio de prioridades de este calibre. El ejemplo más reciente fue el último Consejo de Ministros del año, en vísperas de Nochebuena, cuando se aprobó una inversión de más de 2.000 millones de euros. La ministra Margarita Robles no ha explicado aún los pormenores de la decisión.
El Gobierno lanzó en abril el plan nacional de defensa y seguridad para el que ha movilizado más de 10.400 millones de euros adicionales, pese a gobernar con los Presupuestos de 2023. De esta forma, la partida destinada a seguridad supera los 33.000 millones de euros en total y en un año ha pasado de representar el 1,4% del PIB al 2%, según datos del propio Ejecutivo. Cuando Pedro Sánchez llegó al Gobierno, en 2018, la cifra era del 0,9% del PIB.








