La OTAN presiona a España para que eleve su gasto militar y la Autoridad Fiscal (Airef) advierte de que este aumento tendrá un impacto real e inequívoco en las finanzas públicas. Aunque el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asegura que con llegar al 2,1% del PIB es suficiente para cumplir los compromisos de defensa, el secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, estima que España debería llegar al menos al 3,5%. Otros países, como Estados Unidos, exigen incluso un 5% del PIB. Las diferencias entre unos objetivos y otros son más que notables, pero si algo está claro es que, sea cual sea la meta definitiva, España tendrá tres opciones para alcanzarla: aumentar ingresos para financiar la inversión, recortar en otras partidas para compensar la subida del gasto o, simple y llanamente, endeudarse.

La Airef señala que el incremento del gasto militar que se está considerando en España hasta la fecha, del 2% del PIB, puede encajar dentro de los Presupuestos Generales del Estado de 2023, actualmente prorrogados. Pero a la vez avisa de que será imprescindible aumentar los ingresos o reducir otros gastos para evitar un impacto negativo en la contabilidad nacional.

Así lo ha subrayado este martes Cristina Herrero, presidenta de la Autoridad Fiscal, durante su participación en el XLII seminario de economía, organizado por la APIE y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santander. El aumento de aproximadamente 10.000 millones de euros en defensa, destinado a alcanzar el 2% del PIB anual, se encuentra contemplado en los presupuestos prorrogados y es posible ejecutarlo. Sin embargo, ha aclarado, en línea de lo que ya había dicho en ocasiones anteriores, que esta ampliación acarreará un impacto fiscal tangible.