El turismo es necesario porque no existe ninguna alternativa económica sólida, pero habría que poner coto a los excesos
La construcción de segundas residencias es desmesurada en algunas comarcas de montaña. En la Cerdanya, el Pallars Sobirà, l’Alta Ribagorça, y la Vall d’Aran, más del 60% de las casas no son de vivienda habitual, según el Instituto de Estadística de Catalunya (Idescat). E...
l precio se ha disparado, muchos jóvenes no encuentran su primer hogar, y los trabajadores, la mayoría vinculados al turismo y a la construcción, no pueden pagar los elevados alquileres porque la mayoría son casas que se arrendan por temporada. Gran parte de segundas viviendas solo se ocupan treinta días al año.
Tuve la fortuna de nacer en la Cerdanya. Una comarca que, según Josep Pla, es de las “más bellas y finas de Cataluña”. Su encanto es reconocido desde finales del siglo XIX, cuando la burguesía y la intelectualidad catalana empezó a veranear en el valle. El doctor Salvador Andreu, Francesc Cambó, Narcís Oller, Santiago Rusiñol, Joan Maragall y otros tantos, pasaban parte de sus veranos cerca de Puigcerdà, donde llegaban primero en tartana y más tarde en tren. En el siglo veinte, el deporte del esquí, el excursionismo, y la reducción de las distancias hicieron de la Cerdanya el jardín de Barcelona.






