En la relación entre turistas y ciudad las percepciones cuentan mucho, a veces incluso más que los datos oficiales. No es lo mismo vivir en La Rambla o cerca del Park Güell, que en zonas donde los viajeros no pasan a menos que se desorienten. Y no es lo mismo dedicarse a la hostelería y la restauración, donde el verano es una parte fundamental de la facturación anual, que estar lejos de estos sectores. En Barcelona, hoteleros, restauradores y comerciantes expresan que estos meses de verano no están siendo tan fuertes como en años anteriores: que hay una cierta moderación en cuanto a viajeros que llegan y, sobre todo, en cuanto al gasto que dejan. Pero, a falta de los datos oficiales de cierre de verano, de momento la mayoría de indicadores muestran que la actividad turística continúa creciendo, si bien en algunos aspectos no crece tanto como en los años anteriores —en los que el efecto de la recuperación tras la pandemia puede estar detrás del auge experimentado—. Las cifras son tozudas: todos los aeropuertos de Cataluña crecen en viajeros, el volumen de negocio del sector servicios, y en especial el de la hostelería, aumenta, y el número de turistas alojados en hoteles también crece, si bien es cierto que las estancias son un poco más cortas y que el gasto baja ligeramente.
El turismo en Barcelona sigue creciendo pese a las alertas de desaceleración del sector
Los Aeropuertos, los cruceros y la ocupación hotelera aumentan, pero baja el gasto y las pernoctaciones







