La Costa Brava y la Costa Daurada detectan más actividad en las reservas y la ciudad de Barcelona tiene que lidiar con las complicaciones en el tráfico aéreo
La tensa situación geopolítica mundial tiene un impacto incipiente en la distribución de los flujos turísticos y ha puesto en estado de alerta a destinos tradicionales de Cataluña, prestos para valorar, y absorber si procede, el parón de demanda en mercados que suelen ser competencia directa pero sobre los que ahora planean dudas y recelo...
s por el posible alcance de los efectos de conflictos como el que golpea a Oriente Medio. A las puertas de la Semana Santa, la Costa Brava y la Costa Daurada han notado un ligero aumento del interés para la temporada de verano. El sector turístico de Girona y Tarragona coincide en que “las previsiones ya eran buenas y seguramente mejorarán”. A la ciudad de Barcelona la penalizan las inquietudes y vacilaciones que hay sobre el tráfico aéreo, un factor que compromete las conexiones internacionales con el aeropuerto de El Prat.
Las situaciones de amenaza en zonas que están bajo la influencia de las guerras propician que la gente busque destinos seguros en todos los sentidos y bien comunicados. Ante la incertidumbre, la gran masa turística prefiere dejar los largos viajes para otro año. Estos factores hacen que para escoger destino este verano los europeos en general miren más al Mediterráneo que a los Balcanes u Oriente Medio. Por otra parte también se espera que el turismo español opte por destinos más cercanos o interiores. En ambos casos Cataluña puede beneficiarse del “efecto refugio”.






