Abrió hace 50 años para satisfacer el gusto de los madrileños que compraban segunda residencia en la zona y consumían este cefalópodo
No es Huelva, es la sierra de Guadarrama. Allí, en el restaurante Sala, se preparan —sin ánimo de exagerar— algunas de las mejores gambas a la plancha que se sirven en España. Todo un referente. El artífice de este fenómeno fue José María Martínez, que en 1976 abrió el local, primero en Cercedilla y, más tarde, en la urbanización Sala —de ahí el nombre—, en el mismo pueblo en el que siguen hoy. El restau...
rante lo regentan ahora sus hijos, Chema y Óscar.
Eran los años en los que muchos madrileños compraban segundas residencias para huir del severo calor de la capital. Esa fue la razón, los madrileños, por la que el visionario Martínez decidió poner gambas en la carta. “Siempre se ha dicho que el público de Madrid es el que más gambas y marisco toma. Eso fue hace 50 años y dio con la tecla”, recuerda ahora el jefe de cocina, Antonio Granados, que trabaja en la casa desde 1998 y afirma con rotundidad que el éxito de Sala se debe a la calidad de la gamba, procedente de Huelva en su mayoría, pero también de Roses, en Girona. Es Mercamadrid ahora —en los comienzos la compraban en el mercado de la Cebada, en Madrid— quien se encarga de lunes a sábado de hacer llegar la mercancía al local. “Saben que solo trabajamos con el mejor calibre: en un kilo suelen entrar entre 50 y 60 piezas. Cuando entran 80, no nos interesan”, detalla Granados.






