Hasta después de las generales no habrá apenas espacio para discutir nada que no pueda utilizarse como munición electoral
Feliz Año Nuevo Electoral, querido lector. A partir de ahora, aunque en realidad ya comenzara en Extremadura, todo va a ser un transitar hasta llegar a la meta final de las generales. Lo malo de este proceso electoral en cadena es que acabará perdiéndose esa cierta magia que siempre tiene el ejercicio del derecho de sufragio. Me refiero a
2-20/la-jornada-de-reflexion-de-los-candidatos-de-las-elecciones-de-extremadura-en-imagenes.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/elecciones-extremadura/2025-12-20/la-jornada-de-reflexion-de-los-candidatos-de-las-elecciones-de-extremadura-en-imagenes.html" data-link-track-dtm="">la cercanía que de repente muestran los políticos por los ciudadanos, concentrados ahora en hacerles ver que en realidad les importan, con esa continua subasta de servicios y prestaciones públicas, de relatos en los que predomina el afán competitivo por ver quién ofrece más o, incluso, quién es más digno de representarnos. El peligro de estos largos procesos electorales en cadena es, sin embargo, que lleguemos exhaustos al final del viaje, hartos y descreídos por tanta ración de la misma matraca. Hartazgo ante la reiteración de las mismas consignas y saturados de tanta carga afectiva como exige la polarización en la que estamos.






