Los comentarios en letra gruesa irán dirigidos a verificar hasta qué punto este recién inaugurado ciclo electoral anuncia también un nuevo comienzo político o no, eso que se ha dado en llamar el “fin del sanchismo”

Agárrense, comienza el nuevo ciclo electoral. Con toda la fanfarria que suele acompañarlos. Como es inevitable en un país tan territorializado como España, estará pegado a la geografía. Hoy es Extremadura, pero iremos recitando la retahíla de regiones casi en un mismo hálito: Aragón, Castilla y León, Andalucía. Para la oposición se trata de una peculiar versión de la Vuelta, donde el objetivo último es, desde luego, Madrid. Previo paso por la gran etapa de las municipales y autonómicas de régimen general de mayo del 27. (Si es que no hay elecciones generales antes). O, si se prefiere este otro símil, la ruta de una cruzada de la derecha española, que debería ir ganando piezas en el tablero político nacional hasta conseguir el jaque mate al rey Sánchez. Los comentarios en letra gruesa irán dirigidos a verificar hasta qué punto este recién inaugurado ciclo electoral anuncia también un nuevo comienzo político o no, eso que se ha dado en llamar el “fin del sanchismo”; los relativos a los problemas específicos de cada región habrá que leerlos en letra pequeña, desaparecerán detrás de los titulares reservados a la Gran Batalla Final.