Andalucía estrena un nuevo curso político, que a la vez supone el cierre de la segunda legislatura del popular Juan Manuel Moreno como presidente de la Junta de Andalucía, la primera con una histórica mayoría absoluta del PP. Este periodo electoral va a condicionar toda la estrategia política de los partidos con la principal incertidumbre de cuándo se vayan a celebrar los comicios autonómicos y la certeza de que, aunque todas las formaciones quieran a priori centrar el debate en los asuntos que afectan a los andaluces: sanidad, vivienda, educación, dependencia, empleo…, la crispación nacional, vertebrada por la debilidad del Gobierno de Pedro Sánchez y los casos de corrupción que afectan a populares y socialistas, va a poner sordina sobre la gestión de la Junta y las propuestas de los programas electorales.
“Las elecciones llegarán a principios o finales de junio”. Es lo que Moreno dijo a los suyos el pasado fin de semana durante un acto con militantes en la Feria de Almería, que sirvió como pistoletazo de salida del curso político para el PP. Una fecha de la que los populares públicamente no se apean, pero a la que ninguno de los partidos de la oposición da credibilidad. Todos, eso sí, aseguran que están preparados para ponerse en modo campaña en cualquier momento. Aunque fuentes cercanas a la dirección del PP aseguran que no van a jugar al tacticismo electoral, a Moreno no le conviene que los comicios andaluces -que en general siempre han inaugurado los ciclos electorales- se celebren después de los generales -si se adelantaran- o los de Castilla y León, previstos para marzo de 2026, para evitar que puedan afectarle las consecuencias de un eventual pacto entre PP y Vox para poder gobernar.






