Debilidad, división, liderazgos nuevos o incluso todavía sin elegir y encuestas que apuntan a cuatro años más de oposición. El panorama de las fuerzas de izquierdas en Andalucía y Castilla y León, las dos comunidades en las que habrá elecciones el curso político que ahora arranca, se presenta sombrío. “No estamos fuertes en ninguna de las dos. En realidad, ahora mismo solo estamos fuertes en Cataluña”, sintetiza una fuente de Ferraz sobre las perspectivas de los socialistas, que ya antes de agosto comprobaron que el caso Cerdán los castiga en las encuestas. A la izquierda del PSOE, tanto en Andalucía como en Castilla y León la regla es la fragmentación y la incertidumbre.

Si no hay cambios de guion, 2025 se cerrará siendo el primer año sin elecciones desde la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa. ¿Y después? Después, les tocará a Andalucía, la comunidad más poblada, con más de 8,5 millones de habitantes, y Castilla y León, la de mayor tamaño, con más de 94.000 kilómetros cuadrados. En principio, las elecciones castellano y leonesas están previstas en torno a marzo de 2026; las andaluzas, en torno a junio. Pero los dos presidentes, Alfonso Fernández Mañueco y Juan Manuel Moreno, respectivamente, han mostrado ya su inclinación a hacerlas coincidir con las generales en caso de que Sánchez decida un adelanto.