El escenario de un derrocamiento del mandatario estuvo cerca de materializarse en varias ocasiones o al menos esas eran las expectativas que cíclicamente tenía la oposición

Era un mantra intermitente en Venezuela al menos desde enero de 2019: “Nicolás Maduro va a caer”. Sobrevolaba las conversaciones de dirigentes opositores, activistas y una multitud de ciudadanos que sufrían el conflicto político y económico en silencio, dentro del país o en el exilio. El escenario de un derrocamiento del sucesor de Hugo Chávez estuvo cerca de materializarse en varias ocasiones o al menos esas eran las expectativas que cíclicamente marcaban el ritmo del debate en los círculos antichavistas.

Los bombardeos de Estados Unidos contra blancos estratégicos y el anuncio de Donald Trump de la captura de Maduro se producen días antes de unas fechas clave en la historia política venezolana. El 5 de enero suelen comenzar los períodos de sesiones de la Asamblea Nacional y el 10 de enero se cumplirá un año desde que el mandatario bolivariano tomó posesión tras haberse atribuido sin pruebas la victoria electoral contra Edmundo González Urrutia. Fue justo a principios de enero de 2019 cuando Juan Guaidó lanzó un desafío a Maduro con el respaldo de la primera Administración de Trump y se proclamó presidente interino de Venezuela. Ese pulso dio paso a unos meses de vértigo en los que en Caracas se vivió, en distintos momentos, un clima de cambio inminente de régimen.