Con un centro logístico de 53.000 metros cuadrados ubicado en Tordera, el suyo es uno de esos casos de éxito empresarial que no abundan en la industria española del diseño

“El gallinero existe, no es una fábula, está justo al otro lado de la carretera. Tengo fotos de mi padre y mi madre limpiándolo. No somos como esas empresas de Silicon Valley que se inventan garajes. Nuestro gallinero es de verdad”. Francesc Julià Ametller (Girona, 32 años), consejero delegado de Kave Home, comenta con una sonrisa una de las anécdotas más conocidas sobre la empresa de mobiliario gerundense, uno de esos casos de éxito empresarial que no abundan en la industria española del diseño. Estamos en Sils, en la comarca de La Selva. Aquí, en un edificio moderno y de fachadas acristaladas, está la sede central de esta empresa cuyo germen está en un gallinero que su padre, Francesc Julià —hoy presidente de la compañía—, transformó en almacén de colchones. “Durante los primeros 20 años, la empresa fue casi un proyecto unipersonal, un almacén de distribución de colchones gestionado por mi padre”, explica. En los primeros años del siglo XXI, la empresa se transformó para vender y distribuir muebles creados y fabricados por terceros. El punto de inflexión llegó en 2012, cuando decidieron abrir tienda online de venta directa al público y empezar a crear sus propias colecciones. “Durante ocho o 10 años hemos crecido entre el 30% y el 40% anual, que es un ritmo arduo y trepidante”, afirma Juliá. Kave Home sigue siendo una empresa familiar, pero con ambición internacional: ha cerrado el ejercicio de 2024 con una facturación récord de 262 millones de euros, un 33% más que en 2023.