Santa Claus, Blancanieves y sus enanitos, Hitler y Marilyn Monroe son solo algunas de las víctimas predilectas de este kamikaze creativo de 80 años, uno de los ‘enfants terribles’ del panorama actual del arte en EE UU. Pintura, escultura, cine, fotografía y ‘performance’; sexo, violencia y escatología: todo le vale para denunciar la corrección política, los sistemas establecidos de la cultura, la política y la sociedad y las injusticias del mundo. En febrero expone sus dibujos en Madrid
Cuesta pensar en algún tabú que Paul McCarthy (Salt Lake City, Estados Unidos, 80 años) no haya abordado con su arte. Ha plantado en espacios públicos estatuas de Santa Claus esgrimiendo un tapón anal sobredimensionado o inflables gigantes con forma de caca. Ha convertido a George W. Bush en un engendro animatrónico sodomizando cerdos y a Blancanieves en protagonista de una
is.com/cultura/2017/05/30/babelia/1496160286_319213.html" data-link-track-dtm="">bacanal desquiciada junto a los enanitos y Walt Disney (encarnado por el propio McCarthy). Ha eyaculado sobre una foto de Marilyn Monroe y sepultado sus partes pudendas en kétchup y carne picada. Antes de lanzarse a dejar sus encendidos comentarios, quédense con el fondo, no solo con la forma. En su obra, el sexo, la violencia y la escatología convergen para, como él mismo dice, “ponernos ante el espejo del absurdo estilo de vida occidental y de la naturaleza humana en general”. Una parodia de la sociedad que ofende a unos y fascina a otros.






