La galería Solo Independencia inaugura la primera retrospectiva en España del artista austriaco, célebre por sus pinturas grotescas de niñas ensangrentadas o abusadas

Recorrer los oscuros y laberínticos espacios de Solo Independencia, una escondida galería de arte en el centro de Madrid, es toparse inevitablemente con un festival de muecas y gestos, entre la aversión y el asombro, de quien mira las obras que ahí se exponen. Por las paredes cuelgan pinturas de niñas vendadas con el rostro chorreante de sangre, personajes de Disney con sonrisas endemoniadas, figuras siniestras, mitad hombres, mitad pajarracos, o escenas tan perturbadoras como una representación de la Epifanía con Hitler como el niño Jesús, rodeado de Reyes Magos de las SS. Obras que impactan no solo por su contenido, s...

ino también por su forma: con un hiperrealismo extremo que las hace fácilmente confundibles con fotografías y unas dimensiones enormes.

El responsable es un hombre alto, de 77 años, que las mira con las manos en la espalda, adornadas por unas enormes calaveras en forma de anillos. Viste de negro de los pies a la cabeza, un pañuelo también negro en la frente y gafas de sol. Se llama Gottfried Helnwein, vienés, y es seguramente el creador austriaco más popular de los últimos años, un experto del arte del shock. “Me gusta mucho este lugar”, dice impasible, “es muy oscuro”. Está ahí para inaugurar la primera retrospectiva que ha tenido hasta la fecha en España, abierta hasta el 31 de diciembre.