Resulta paradójico que los pequeños agricultores consideren a los ecologistas como sus enemigos
Hoy hace nueve años que nos dejó el escritor y crítico británico John Berger. En 2026, además, se celebra el centenario de su nacimiento, el de uno de los intelectuales más originales, comprometidos e influyentes de la segunda mitad del siglo XX y de los inicios del XXI. Después de una carrera exitosa como crítico de arte y pintor, en el ...
Londres de la posguerra, decidió abandonar su país y recaló en Quincy, un pequeño pueblo de los Alpes franceses, muy cerca de Ginebra, ciudad en la que está enterrado Borges y por quien Berger sentía una gran admiración, a pesar de estar en las antípodas ideológicas. Había abandonado la pintura para dedicarse íntegramente a la escritura, una escritura híbrida, sin fronteras, como el mundo que imaginaba. De hecho, la emigración fue uno de los temas que recorren su obra, en la que cohabitan varios géneros, desde el cuento a la novela, el guion cinematográfico (trabajó con Alain Tanner), la poesía o el ensayo, por separado o dentro de un mismo libro, como en Puerca tierra, el primer volumen libro de su Trilogía de las Fatigas. “Otros se fatigaron/y vosotros os aprovecháis de sus fatigas”. Esta cita del Evangelio de San Juan abre el libro y conviene recordarla ahora que estamos en épocas navideñas. El autor de Modos de ver, G (Ganador del Booker Prize), Una vez en Europa o Lila y Flag fue un marxista muy heterodoxo, con los pies en la tierra pero con un sentido de la trascendencia.






