El proyecto europeo, amenazado desde fuera y desde dentro, afronta el reto de otra ampliación hacia el este y un cambio de paradigma con el gran rearme

Cuarenta años después de la adhesión de España a la entonces llamada Comunidad Económica Europea, el proyecto comunitario afronta momentos decisivos. El auge de los populismos y de las fuerzas reaccionarias que quieren dinamitarla están poniendo a prueba a una Unión Europea asediada por Rusia, enormemente dependiente de China y que ha despertado a los ataques de un Estados Unidos que ya no es el aliado que fue. España, que se ha convertido en un actor decisivo y en uno de los motores económicos c...

omunitarios, busca su sitio en ese nuevo marco geopolítico turbulento. En medio de un cambio de paradigma, que ha llevado a Europa a emprender un rearme inédito impulsado por el imperialismo del Kremlin y a buscar nuevos aliados fiables, la Unión planea una nueva ampliación hacia el este. Esta expansión, que transformará al club para siempre, puede también cambiar el papel de España, apuntan análisis y expertos.

Cuando España se adhirió a la CEE, el 1 de enero de 1985, el proyecto comunitario —en el que también ingresó Portugal— pasó a tener una docena de países miembros y unos 320 millones de ciudadanos. Hoy, la UE se ha transformado y evolucionado radicalmente: es un bloque de 27 países y más de 450 millones de ciudadanos, una veintena de Estados con la moneda única y 25 pertenecientes a la zona Schengen de libre circulación, que ha cambiado la vida de la ciudadanía. Ahora, en una época del resurgir de los muros y de un endurecimiento de la política migratoria sin precedentes, este proyecto está tambaleándose.