Hace exactamente cuarenta años, una joven democracia española tomó una decisión trascendental para su futuro: integrarse en el proyecto europeo. La adhesión a la entonces Comunidad Económica Europea, en 1985, constituyó, sin duda, un salto estratégico como país. Una decisión que ha permitido posicionar a España como una voz de pleno derecho en la esfera internacional y que ha venido acompañada de un periodo de desarrollo económico y social sin parangón en nuestra historia moderna, sentando las bases de nuestro estado del bienestar.

Hoy más que nunca, entre tentaciones aislacionistas y proteccionistas y ante una deriva hacia un mundo más fragmentado, es imperativo reivindicar la adhesión de España al proyecto europeo como ejemplo de éxito de la cooperación e integración entre países.

Una reivindicación que, lejos de ser fruto de un idealismo ingenuo, bebe de un pensamiento racional: las estrategias cooperativas generan mayor riqueza, mayor bienestar.

La teoría de juegos, aplicable en multitud de campos que abarcan desde la economía a la política y popularizada en la inolvidable película Una mente maravillosa, ofrece un marco perfecto para defender los beneficios de la cooperación, el acierto del proyecto europeo.