La autora escribió este libro para narrar el suicidio de su segundo hijo. Ella ya había sido capaz transformar el dolor por el suicidio de su primer hijo en una novela sobre el duelo. ¿Qué podemos aprender de los duelos narrados por los otros para sobrellevar los nuestros propios?
Preferiría no haber leído este libro. Sin embargo, el motivo por el que a lo largo de sus apenas 140 páginas llegué a odiarlo y a amarlo, y luego a odiarlo, y luego a amarlo otra vez, es el mismo por el que considero necesario sentarme aquí, ante ustedes, y hablarles de manera entusiasta sobre sus hallazgos....
Preferiría no haberlo leído. ¿Por qué? Porque duele y da ganas de morir.
Del mismo modo, quiero hablarles de él. ¿Por qué? Porque duele y da ganas de vivir.
A saber, En la naturaleza las cosas crecen, de Yiyun Li, tiene una prosa que te obliga a reaccionar. Su tema, que no desvelaré todavía, se nos aparece desde las primeras líneas de una manera tan fría y aterradora, que el reto de cualquier lectora será decidir si quiere ser cobarde y asumirlo como poco más que una memoria íntima; o si quiere lanzarse con su autora al vacío y descubrir que en su núcleo hay más de pequeño tratado filosófico sobre un tipo de duelo en particular, que de drama egoísta o confesión autobiográfica. Decía Rosa Chacel, por cierto, que en toda confesión hay un reguero de culpa. Es posible que el desolador escenario sentimental que plantea su trama nos lleve a asumir que la escritora chino-americana pretende arrastrarnos por su incomprensión o su culpabilidad ante dos muertes que atravesaron su experiencia, desbaratándolo todo. Sin embargo, su escritura va bastante más allá de ese sentimiento religioso, y consigue instalarse en la investigación de uno de los males más aterradores de nuestro siglo, o, más ampliamente, de nuestra estirpe.






