Puentes romanos, aguas termales, iglesias románicas excavadas en la roca, la capital del pulpo ‘a feira’ y bosques interminables de carballos. Esta provincia gallega es tan fascinante como desconocida

Ourense es una provincia especial. Para empezar, es la única gallega que no tiene mar. Lo que no es obstáculo para que albergue la capital mundial del pulpo, O Carballiño, que está a casi 100 kilómetros tierra a dentro. Es de las cuatro, la que más recursos de termalismo tiene: ocho balnearios y más de media docena de termas oficiales al aire libre, más otras surgencias calientes de uso gratuito no reguladas, como las del río Caldo o las...

de Bande. La plaza Mayor de la capital está inclinada. Y el Ourense profundo, ese que para muchos ni sale en los mapas, alberga una de las mayores concentraciones de patrimonio monumental e histórico de España, desde grandes obras de ingeniería romana a majestuosos cenobios románicos.

De estos últimos, uno de los más impactantes es Santa Mariña Augas Santas, a unos cinco kilómetros de Allariz. Construida en un lugar lleno de restos megalíticos y romanos, Santa Mariña Augas Santas es heredera de una capilla que según la leyenda se erigió en el lugar donde una pastora cristiana fue martirizada y decapitada. Sea cierta o no la historia, el sitio rezuma magia y encanto. Al llegar, puede que la enorme fachada de la iglesia no diga mucho, pero cuando la rodeas y ves el ábside, el cementerio, la fuente de agua milagrosa (se supone que empezó a brotar en el punto donde cayó la cabeza cercenada de la infortunada pastora) y el viejo lavadero te das cuenta de que acabas de entrar en uno de esos espacios misteriosos de la Galicia rural donde los vivos conviven con los muertos en perfecta armonía.