Los goles de Carlos Romero y Pere Milla remontan el tanto de Berenguer y se asienta en la quinta posición
Manolo González no quiere saber nada cuando en las ruedas de prensa se le pregunta por la posibilidad de que el Espanyol luche por jugar en competiciones europeas la próxima temporada. El entrenador del conjunto perico sabe de qué va esto y conoce a la perfección el sufrimiento de una entidad con continuos descensos y ascensos de categoría en su historia reciente. Por ello, a pesar de ocupar el quinto puesto con 33 puntos, no va a permitir que se hable de otra cosa que no sea la salvación. Eso sí, sus jugadores, con actuaciones como la de este lunes, siguen empeñados en darle motivos para empezar a cambiar de discurso.
La conseguida en Bilbao es una de esas victorias que, además de los tres puntos, dan prestigio porque en San Mamés muy pocos equipos lo hacen. De hecho, el PSG de Luis Enrique, vigente campeón de la Champions, no pudo pasar del empate a cero. El Athletic Club llegó, una vez más, plagado de bajas, sobre todo en defensa, donde Ernesto Valverde no pudo echar mano de puntales como Yuri Berchiche, Aymeric Laporte y Dani Vivián. El Txingurri tuvo que tirar de ingenio para conformar una zaga de garantías y hacer frente a una de las sensaciones de esta Liga como es el Espanyol de Manolo González. Por si fuera poco el lastre de las ausencias, el conjunto rojiblanco se topó con otro muro como es Marko Dmitrovic, el portero que llegó este verano a Cornellà-El Prat con la misión más complicada de todas: suplir al mejor guardameta de la última temporada, Joan García.






