La gran revalorización de los inmuebles motiva a algunos dueños a desprenderse de su vivienda y comprar otra más barata para obtener liquidez o liquidar la hipoteca
Es de sobra conocido que quien tiene una vivienda en propiedad tiene un tesoro. Casi un yacimiento, a la vista de los precios que maneja el mercado residencial. Pocos activos se han revalorizado al ritmo que lo están haciendo las casas. Esto significa que quien compró su vivienda habitual hace cinco o diez años —y no digamos entre 2008 y 2013, periodo en el que el precio bajó tras el pinchazo de la burbuja— tiene entre sus manos un bien que ha incrementado su valor de forma considerable.
Véanse los datos de Sociedad de Tasación en 2019, que cifraban el precio de la vivienda nueva en España en 2.453 euros por metro cuadrado en las capitales de provincia y en 3.627 euros en Madrid. Las cifras a mediados de 2025 colocan el precio medio por metro cuadrado en España en 3.151 euros, con Madrid y Barcelona superando los 4.000 euros (Madrid con 4.893 euros en junio).
La evolución es similar en el mercado de la vivienda usada. Según Fotocasa, el precio acumulado ha subido en España un 29% en los últimos diez años, un 18% en el último lustro y un 7% en 2024. La revalorización ha sido muy significativa fruto del desequilibrio entre oferta y demanda. “Hay comunidades en las que una vivienda vale 160.000 euros más que hace 10 años, como en el caso de Baleares”, indican en el portal inmobiliario.






