Miles de viviendas saldrán del mercado profesional del arrendamiento por la mayor rentabilidad que dan ahora las ventas y por el control de rentas

Hay caminos que se hacen al andar y otros que se desandan. La senda emprendida durante los últimos años en el mercado de vivienda libre en alquiler en manos de grandes propietarios profesionales parece que se va a borrar en una buena parte. Estas carteras de gran tamaño en arrendamiento en España que se ponen en venta interesan ahora a otros grandes fondos que, sin embargo, encuentran más rentabilidad en la venta minorista de las casas por la elevada demanda de compraventa y, además, por la regulación de control de rentas, señalan diversas fuentes de mercado.

El sector inmobiliario ha bautizado como privatizar a esa acción de vender a particulares las viviendas procedentes de las carteras de los grandes propietarios. De esta forma, las casas salen del escaparate institucionalizado (grandes inversores) y profesionalizado, reduciendo aún más un mercado poco desarrollado de arrendamiento a diferencia de lo que sucede en otros países como Alemania o Austria.

El ejemplo más reciente es el traspaso de la sociedad Fidere por parte de Blackstone al fondo canadiense Brookfield, que tiene el objetivo de vender las 5.000 casas adquiridas y destinarlas al mercado minorista, avanzan fuentes conocedoras de la operación, cerrada la semana pasada por 1.050 millones de euros. Entre esas casas se encuentran las 1.860 viviendas protegidas que Blackstone compró a la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS) de Madrid por alrededor de 128,5 millones en 2013.