El organismo custodia a las afueras de Pontevedra más de 3.000 variedades de cereales y leguminosas autóctonas de la zona. El objetivo del banco de semillas no es solo preservar las variedades tradicionales, sino también introducirlas en el campo y las huertas de los agricultores locales para que los cultivos no se pierdan en el olvido

La bola es pequeña, apenas mide unos milímetros y aún es blanca, aunque se trata de la semilla de un guisante, concretamente de un guisante Bágoa Atlantic. Bágoa significa lágrima en gallego y, si germinara, entonces sí adoptaría esa forma de luna menguante y se teñiría verduzca. Pero este grano, en concreto, bajo la custodia del banco de semillas de la Misión Biológica de Galicia, no va a florecer. Permanecerá congelado en el espacio-tiempo como un embrión vegetal. Sobre sus diminutas formas recae la responsabilidad de que su especie sobreviva al tiempo....

El guisante se encuentra hoy en una cámara frigorífica que está a 4 grados y tiene una humedad de entre el 30% y el 40%. Filas y filas de botes de plástico guardan granos de todo tipo: grandes, pequeñísimos, alargados, muy redondos, unicolor, rasgados, cientos de colores. “Cuanta más variedad mejor. La uniformidad lleva a problemas siempre, en todos los ámbitos”, dice Pedro Peón, técnico de desarrollo e innovación en la Misión Biológica, a las puertas del banco que contiene más de 3.000 variedades de leguminosas y cereales.