Naciones Unidas acusa a las Fuerzas de Apoyo Rápido de asesinatos, violaciones y torturas en la toma del campo de Zamzam

Más de un millar de civiles murieron en abril cuando el grupo paramilitar sudanés Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF por sus siglas en inglés) tomó el control de un campamento de desplazados azotado por la hambruna en la región sudanesa de Darfur. De ellos, se sabe que al menos un tercio fueron ejecutados sumariamente, según un informe de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU divulgado este jueves.

Siguiendo un guion ya aplicado en otras localidades asediadas por estos milicianos, durante los meses previos al asalto del 11 al 13 de abril, las Fuerzas de Apoyo Rápido bloquearon la entrada de alimentos y suministros al campamento de Zamzam en la región occidental de Darfur, Sudán, que alberga a casi medio millón de personas desplazadas por la guerra civil, según el informe de la ONU.

Los milicianos tomaron entonces como blanco de sus ataques a estos civiles, según Naciones Unidas, que describe en su texto asesinatos generalizados, violaciones, torturas y secuestros. Al menos 319 personas fueron ejecutadas en el campamento o al intentar huir.

“Este asesinato deliberado de civiles o personas fuera de combate puede constituir el crimen de guerra de asesinato”, ha declarado este jueves el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, en una declaración adjunta al informe de 18 páginas.