La decisión de la UE de alargar la vida al automóvil de combustión alarga también la dependencia europea de un petróleo que no tiene
Los malos augurios se han cumplido y la Comisión Europea ha acabado por ceder a las presiones del sector del automóvil y del ala más dura de la Eurocámara y ha acordado alargar la vida del vehículo de combustión más allá de 2035. Apenas dos años después de su aprobación, Bruselas recula en una de las principales medidas recogidas en el Pacto Verde. Mal precedente para una UE que sobre el papel sigue teniendo objetivos climáticos relativamente ambiciosos, pero que en los últimos meses ha tomado decisiones que rebajan, diluyen o aplazan parte de ese compromiso.
Ante las presiones de Alemania e Italia —y en menor medida de Polonia, República Checa y Hungría—, la Comisión ha presentado una revisión del paquete legislativo para la industria del automóvil, por la que sustituye la prohibición total de la venta de vehículos contaminantes para 2035 por un objetivo de reducción de emisiones. La industria del motor deberá rebajar un 90% las emisiones de la flota que haya en circulación dentro de una década. El 10% restante puede compensarlo con créditos verdes, con el uso de acero fabricado en Europa (con bajo contenido de carbono) o de combustibles renovables sostenibles.













