Xabi Alonso, ante el penúltimo de Primera Federación, recurre todo el partido al francés, que se queda a un gol de los 59 goles de Cristiano en un año natural

-Hoy, si los jugadores quieren echar a Xabi Alonso, pierden.

-Pero también sería una humillación para ellos.

Así palpitaba la calle a tres horas del partido mientras el pueblo esperaba a las celebridades en el estadio. La crisis del Madrid animaba a los talaveranos a las puertas de El Prado, donde dentro una pancarta avisaba: “El manicomio de la reina”. Y en los minutos finales, no faltó tanto para que la locura se desbordara, con el Madrid aculado y pidiendo la hora contra el penúltimo de la tercera categoría del fútbol español.

“Son cosas que pasan en la Copa”, afirmó el técnico blanco. “También he visto que les ha pasado a otros. Con el 1-3, hemos concedido la falta del 2-3 y se han venido arriba. No marcar el 0-3 deja esa puerta abierta”, analizó el tolosarra, que no hay manera de que encuentre un día en paz. Cuando el árbitro dio por finalizado el thriller, se quedó sentado en el banquillo, sin moverse, paralizado. Desde la otra banda, pareció la imagen de un hombre angustiado, al que no le cabía el cuerpo dentro de él después de unos minutos finales de pánico absoluto. Ni siquiera le alcanzó con el 1-3 de Kylian Mbappé en el 88 con un fallo del portero. En el desenlace, muy nervioso, no paró de pedir energía a los suyos, también al francés.