El delantero, con su triplete ante el Kairat Almaty, suma 13 de los 23 goles del Madrid esta temporada. “Cuando tengo cinco ocasiones, tengo que marcar las cinco. Por eso me compró el Madrid”, afirma

Thibaut Courtois dirigió la última arenga a sus compañeros sobre el césped. El Madrid había viajado a más de 6.000 kilómetros para disputar el segundo partido de la Champions, sin embargo, la cabeza tardó un cuarto de hora en abandonar el estropicio del Metropolitano y aterrizar en Asia Central. A los nueve segundos, ya había recibido un testarazo dentro del área de Satpaev. Y al minuto y medio, Jorginho lo intentó desde lejos.

“Nunca hay que olvidar. Hay que seguir pensando lo que ocurrió este fin de semana y trabajar para hacerlo mejor y no pasar otra vez esa noche”, aseguró al final de la cita Kylian Mbappé, autor del 0-1, 0-2 y 0-3 en Kazajistán. En cuanto los balones le llegaron al francés y Arda Güler se activó en la posición del diez, la que ocupó en el derbi Jude Bellingham (suplente este martes), la historia se acabó ante un rival tan entusiasta al inicio como tierno después.

El Madrid se estará construyendo, como no deja de avisar Xabi Alonso, pero Kiki ya está hecho del todo en este equipo. Trece de los 23 goles de los blancos son suyos. Es verdad que cinco los ha logrado desde el punto de penalti, como el primero ante el Kairat, pero precisamente dos fallos suyos seguidos desde ahí resultaron el detonante de su gran crisis inicial de juego la temporada pasada. “Cuando tengo cinco ocasiones, tengo que marcar cinco goles. Por eso me compró el Madrid. Hoy he podido meter más”, afirmó este martes. Lo dijo, sobre todo, por un tanto cantado que se le fue aún con 0-2. Hasta que no metió el tercero y el choque se dio por terminado, el técnico no lo sustituyó. En las nueve citas del curso, solo ha dejado de anotar en una, ante el Mallorca. Una máquina expendedora.