El francés suma su 15º gol en 11 partidos y el turco, su quinta asistencia, todas al galo
“Esto es fútbol, papá’. Don José Bordalás”, gritó el speaker a pleno pulmón al anunciar las alineaciones del Getafe mientras el campo en obras se convertía en una discoteca ochentera con el The final countdown de Europe y el juego de luces de las cuatro torretas. Pero lo que menos quería papá Bordalás en cuanto el balón se puso en marcha era agitación. El técnico no paraba de reclamar calma a los suyos. Era casi lo único que les transmitía, que la tocaran de un lado a otro y, por encima de todo, que no se descontrolara la noche.
Y después de dos ocasiones desaprovechadas por Kylian Mbappé, el plan del patriarca local se fue imponiendo. Para cenar, el Madrid tenía bocadillo de pan duro del Coliseum.
Después del parón, a tres días de la Juventus y a siete del Barcelona, Xabi Alonso reservó de inicio a Vinicius y Güler; Valverde siguió en el lateral tras decir que él no había nacido para jugar ahí: a su lado tuvo a Alaba, que solo aguantó medio tiempo por “una ligera sobrecarga en la pierna derecha”, según informó el club; Camavinga hizo pareja en el medio con Tchouameni, Bellingham ocupó el puesto de 10 y Rodrygo sustituyó a Vini por la izquierda.






