El meta argentino detuvo un penalti y los locales crearon muchas ocasiones para apurar hasta el final al Atlético de Madrid, muy flojo en defensa
La Copa hay que trabajársela en estas primeras rondas en las que aún sobreviven entusiastas equipos que cabalgan entre el semiprofesionalismo y el amateurismo. Lo volvió a comprobar el Atlético de Madrid, que superó el trance por la profesionalidad y el oficio goleador de Griezmann y las paradas de Musso. Ni siquiera el 0-2 que reflejaba el marcador del estadio Balear a los veinte minutos suavizó el envite para los de Simeone. Dos goles encajados y que Musso fuera el mejor no habla bien del partido defensivo del Atlético.
El Atlético Balear no dobló la rodilla en ningún momento pese a que los futbolistas de Simeone trataran de lograrlo por la vía rápida entrando al partido tratando de ahogar a su modesto rival. Se encontraron los rojiblancos rápido con la lesión de Lenglet y a un equipo muy digno, que no se desmoronó en ningún momento. En el balance de ocasiones claras, salió ganador el conjunto de Luis Blanco. Musso tuvo que sacar tres mano a mano en momentos clave, detuvo un penalti con el 1-3 y realizó un vuelo prodigioso a un cabezazo de Gerardo.






